El Bronce más amargo

 

 A la gran Flesser le faltó llorar, y seguro que lo hizo en la trastienda, después de llevarse a casa el bronce en espada individual.

 Le sentó fatal a la campeona de Atlanta '96, tener que conformarse con este puesto en el podio, tras haber poseído otros metales. En su rostro podíamos leer la desilusión de la francesa, que pretendía repetir reinado tal y como lo hizo en las anteriores olimpiadas. 

Saltó segura y tiró bien, pero en los resultados está que le faltó algo que la subiese a lo más alto. Otra vez será Flesser, y hoy Sydney recibe a la nueva reina de la espada, la húngara Timea Nagy que disputó la final contra la suiza Gianna Habluetzel- Buerki, coreada por la grada, que ni mucho menos esperaba tal sorpresa. 15 –11 y el Oro olímpico para Timea.

 Todos creíamos poder disfrutar de una final con Flesser, la mejor tiradora del momento, pero una vez más descubrimos que las previsiones son sólo eso, previsiones, y que las sorpresas saltan al podio cuando menos lo esperas. Así crecen las promesas, que pasan de esto a espectacular realidad.

 Bravo por Timea.

Esgrima