Si alguien es muy sensible, hizo bien en no vivir la llegada de Jordi Arcarons y Laia Sanz a La Rural, ya terminado el enorme reto de disputar un Dakar. Intenso. Ella cerró su primera participación con el puesto 39º, que sabe a oro porque además le dio la victoria en féminas. Él, que en su día dominó la arena africana que hizo grande a este raid entre raids, quedó dos posiciones más atrás. A eso se le llama ser un buen escudero, un mochilero con mayúsculas. Así que, todos contentos.
"Ha sido un Dakar muy duro, quizá el más difícil de los que se han hecho en Argentina y Chile. Los últimos días fueron de mucho cansancio. Nos marcábamos como objetivo llegar cada día y ha habido etapas complicadas. Pero por fin estamos aquí. Es emocionante, todos nos miramos y nos sentimos felices. Ésta se ha puesto a llorar", decía Arcarons mientras miraba a Laia y pedía ayuda para quitarse la parte superior del equipo.
Laia, que antes lloraba, como decía Jordi, ahora ríe. Acaba de hablar con su familia ("Están muy contentos de que acabe entera", dice), califica la última etapa, disputada entre Córdoba y Buenos Aires, como "light" y reconoce que el Dakar ha sido "tan duro como lo esperaba". "Los primeros días, quizá no demasiado. Me decía: '¡Pues tampoco es para tanto!' Pero desde la jornada de descanso ha sido una carrera de un desgaste tremendo", comentaba junto a su compañera de viaje, esa Honda que aguardaba turno para la verificación final de los comisarios.
El equipo Arcarons RST KH7 está de enhorabuena. Ahí está la clasificación, el resultado de un proyecto que devolvió a Jordi al Dakar ocho años después. Hizo bien. "Debo darle las gracias a Laia por hacerme sentir tan feliz. Ella entiende lo suyo como una hazaña y yo estoy orgulloso de haberle transmitido lo que sé. ¡Ojalá hubiera tenido yo alguien que me enseñara!", apunta Jordi.
Y ha enseñado bien, porque Laia no sólo sorprende aquí, en España, sino en todo el mundo. Minutos después, el propio Etienne Lavigne, director de la carrera, nos calificaba de "increíble" el papel de Laia, "muy bien preparada por Jordi". Incluso la tildaba de "la reina del Dakar". Dicho queda por los que saben
PROTAGONISTA: Españolas que han brillado en 2010, encabezadas por Edurne Pasaban
EDURNE PASABÁN
se convirtió el 17 de mayo de 2010 en la primera mujer en hollar los 14 "ochomiles" tras hacer cumbre en el Shisha Pangma (Tíbet; 8.027 metros). Un reconocimiento que tuvo que esperar, ya que la coreana Ho Eun-Sun había reivindicado ese privilegio antes, pero la Federación de Montañismo surcoreana acabó dando la razón a la tolosarra. A sus 37 años -lleva escalando desde los 14- acaba de recibir el premio a la mejor deportista española de 2010, estuvo nominada al Príncipe de Asturias también el año pasado y ha recibido la Medalla de Oro al Mérito Deportivo. Esta ingeniera técnica industrial sigue marcándose retos. El próximo: acometer la ascensión "sin oxígeno al Everest".