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Temas sobre Mujer y Deporte tratados en profundidad.

La Mujer Deportista en los Medios


NIEVES UCENDO CARMONA

Es obvio que vivimos en un país en el que no es posible obligar a ningún medio de comunicación a que dé luz pública a un hecho. Sólo una resolución judicial, casi siempre de rectificación, puede llevar a este efecto.

Pero vivimos en la era de la información, donde los mass media tienen un enorme poder. Pueden llegar a los ciudadanos con inmediatez y gran despliegue de elementos persuasores: sonido, imagen y texto, básicamente. Por ello, bien estén vertebrados en entidades públicas o privadas —y más aún en el caso de las primeras— hay que exigirles una cierta concienciación social que signifique la proyección de aquellos temas o noticias que, sin bien no suscitan de raíz un interés masivo, sí sirven al conocimiento de la diversidad social. Y, además, muchos de estos temas en principio poco interesantes, pueden convertirse en focos de seguimiento continuo. Este es el caso, sin duda, del deporte femenino.

El deporte de élite ejerce de locomotora del resto de los estratos de la actividad física. Es indudable que el efecto imitación sigue siendo, y cada vez más, un estímulo para iniciarse en la práctica deportiva. Cuántos niños han pedido un balón de fútbol a los Reyes Magos después de haber visto un golazo de Rivaldo o una parada de Iker Casillas. Y cuántos otros dicen que, de mayores, quieren ser jugadores de baloncesto como Michael Jordan. Pero, ¿y las niñas?

La igualdad entre sexos, sobre todo a edades precoces, no parece existir en este sentido. Las crías suelen mirar a sus iguales. Y, desde luego, los deportistas anteriores están lejos de ser un ejemplo a imitar para ellas, si bien pueden ser personajes idolizados por mor del color de sus camisetas. Es algo que va más allá del mero elemento deportivo.

Las mujeres que hacen deporte parecen invisibles. No están para los medios de comunicación. No aparecen. No venden. Y si no vendes, no existes. Sólo en tiempo de Olimpiada es posible seguir el deporte femenino en los medios de comunicación generales, o bien cuando una mujer gana una competición de altísimo nivel. Y normalmente la información se queda reducida a pocos minutos o líneas. Todo lo más, una entrevista para que cuente lo difícil que le ha resultado su victoria.

Efectivamente, los grandes beneficios sociales, económicos y culturales que emanan del acceso femenino al deporte ya son motivos por si mismos para que las empresas periodísticas tuvieran un mínimo de sensibilidad e hicieran un seguimiento de las noticias que generan las mujeres deportistas. Pero es que, además, no habría que sugerir ni suplicar espacio en los medios. El producto deporte femenino es absolutamente vendible desde el punto de vista del marketing. Las disciplinas deportivas practicadas por las mujeres son tan espectaculares, o más en algunos casos, que las practicadas por hombres. La prensa, la radio y, sobre todo, la televisión, sólo tendrían que utilizar algunos de sus recursos a la espera de que el mercado madurara. Hay un buen producto. El resto está en los manuales de mercadotecnia.

Otra muestra de las enormes posibilidades que se derivarían de una inversión de la situación actual es la consideración de las mujeres deportistas como el gran mercado para las empresas de material deportivo. Y para las de productos cosmética especializada. Y de complementos dietéticos. Y de ropa interior. Y de muchas más. Ya tenemos otro pilar importante: existe también un potencial publicitario.

Beneficios sociales. Un producto vendible. Publicidad dispuesta a invertir. Y hasta la posibilidad de utilizar a una sociedad abiertamente machista, en el sentido menos peyorativo, para la causa. A muchos hombres les gusta el deporte, y también les gustan las mujeres. Es fácil, para un@ ejecutiv@ de comunicación, unir elegantemente ambos conceptos. Porque hacerlo de forma sexista ya lo han hecho muchas veces. Entren ustedes en Internet, vayan al Observatorio de la Publicidad del Instituto de la Mujer (www.mtas.es/mujer/observpub.htm) y vean ejemplos a porrillo.

Sí, es cierto que, muchas veces, si una mujer quiere triunfar en el deporte no le vale con ser la mejor. También ha de ser guapa. Los medios suelen tratarlas mejor. Y si salen en los medios, también les ofrecen contratos publicitarios, responsables de los mayores ingresos de un@ deportista. Anna Kournikova no ha ganado un solo torneo de alcurnia. Pero ingresa dinero a espuertas por publicidad. Conchita Martínez, en cambio, es campeona de Wimbledon y de bastantes otros torneos. Sigan ustedes con el ejemplo...

Hay que llegar al momento en que una deportista, aunque no tenga en la belleza física su mayor virtud, sea seguida y admirada por sus logros, y sólo por ellos. La llave la tienen los poderosos medios de comunicación. Señores y (pocas) señoras directores/as de periódicos, de radios, de televisiones: pongan en marcha todo lo que les han enseñado en los prestigiosos masters que a buen seguro habrán cursado y diversifiquen su mercado. Hagan estudios. Tamicen sus audiencias. Efectúen prospectivas. Diseñen campañas. E incluyan al deporte femenino, el gran desconocido, en sus planillos y en sus parrillas. Si ellas hacen Deporte, tod@s ganamos.

Nieves Ucendo Carmona, Secretaria del Patronato de la Fundación Mujer y Deporte.

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